A VECES SOY…

A veces

simplemente soy

vacío,

pesadumbre,

hastió,

silenciosa lluvia,

rocío.

Otras…

en cambio soy

numen de mis letras,

bolboreta entre lirios,

arpegios de un laberinto

o caudaloso río.

A vuela pluma.
© Hergue Azul.

Anuncios

TRIGO LIMPIO

Como mismo una víbora
lleva, su inocuo veneno
oculto en sus senos,
así llevo! en mis ojos
el odio en mis retinas tatuados
y los labios resecos,
de coraje y de ira.

Y las manos, las manos!
con las falanges compungidas
a punto de reventar las venas,
ante la misera injusticia ladina,
en este baile de máscaras
de largas lenguas y bífidas perfidias
que laceran sin piedad
con su agresiva ignominia
las almas limpias
de pútridas miserias.

© Hergue A.

AMARNOS DE NUEVO

Éramos muy jóvenes;
pero aún, siento sus palabras
palpitar en mis entrañas,
y las piernas me tiemblan
en el recuerdo.

Nos entregarnos el alma,
nos bebimos a besos,
disfrutamos del libido
de nuestro cuerpos;
y nos juramos amor eterno,
como dos personajes de cuento.

Fue tan hermoso entonces,
que aún lo guardo
en el rincón favorito
de mis preciados recuerdos.
Cómo si fuese ayer,
vestido de blanco, impoluto,
hincado frente a mí. Yo,
una simple mortal
con un vestido sencillo de hilo, y él
con aquella luz tan inmensa
en sus ojos,
como si fuera un dios,
con ese tono suave y dulce de voz,
que aún amo,
como un susurro en el tiempo.

Puso una argolla
en mi dedo,
para sellar nuestra unión;
pero no una argolla cualquiera, no,
era el símbolo!
de nuestro amor…

Con honda pena,
solo bastó una primavera
para que mis ojos
le vieran partir…

No fueron tiempos fáciles
para un clavel marchito,
con lágrimas en los ojos
y el corazón roto,
amedrentar el dolor,
y a los carroñeros deseosos
de degustar
un cadáver exquisito,
consumido por el desamor.

Han pasado varios inviernos,
y aquel clavel marchito
ha vuelto a ser flor,
flor! de mil pétalos y colores,
con olor a primavera y sol, que aún
sigue amando su recuerdo.

Sé que recién ha vuelto,
me he enterado por otros.
Ha vuelto solo,
con su equipaje roído
por el tiempo,
y los ojos tristes
como un lienzo vacío sin óleo.
Me pregunto
si sería posible
amarnos de nuevo,
recorrer nuevamente
los caminos
tomados de la mano,
como cuando
éramos jóvenes.

Ir una noche
a contar estrellas,
para disipar esta soledad,
que me amarga y aqueja,
amanecer juntos
sobre la tierra húmeda.

Qué escuchemos
el susurro del viento,
y aquellos sonetos
que endulzan los sentidos.

Qué me acaricie el alma
con bellas palabras, y me deje
sentir de nuevo, su cuerpo
aferrado a mi espalda.

Qué me regale una más
de sus madrugadas; pero,
no una cualquiera, sino
la más hermosa y tierna
de sus madrugadas.

Qué me abrace fuerte
contra su pecho desnudo,
y me haga suya,
suya una noche de estas,
sin prisa
para que amanezca.

Qué me haga sentir viva,
como una rosa en primavera,
recién regada
por la lluvia fresca.

Y me ame,
me ame! con urgencia,
como la vez primera,
sin preguntas incomodas…
con pasión de la buena.

© Hergue A.

 

LEPROSO SILENCIO

silencio

Hace mucho, mucho tiempo
que sólo existo.
Respiro, es cierto, mas no vivo,
que sería lo justo.

Camino distraída por el mundo,
errante, como un perro sin dueño.
Lo mismo que un vagabundo
ajeno a su insignificante sepelio,
y a las flores sobre su tumba.
Cobijada de miedos.

Llevando siempre conmigo
miles de versos prisioneros,
callados, en el más profundo
de los silencios,
ahogados, por un mutismo férreo;
pero, temerarios ellos,
con justa razón, rondan
sin cesar mis pensamientos.

Son versos nacidos del alma,
a la luz incipiente de una vela,
que vive, mientras muere en la hoguera.
Versos colmados
de sentimientos puros,
que necesitados de caricias y mimos,
se agolpan fuerte contra las paredes
de su misero carcelero,
queriendo brotar!
como un manantial fresco,
de las misma entrañas del averno.

Curiosos ellos, afloran
a mis labios secos,
casi desnudos de miedos,
con su crespón de fuego; y yo,
yo siempre temiendo, sin mas,
como al carmín de mis labios, los bebo,
los bebo! para sumergirlos de nuevo,
como perros sin dueño,
en lo más profundo
de mi leproso silencio.

© Hergue A.