EL RUIDITO…

Aline estaba sola aquella noche, y su esposo… bueno no sé, que pasó con su esposo a fin de cuenta sólo somos vecinas, y su esposo no me pone mucho, la verdad … Ella estuvo arreglando los muebles hasta muy tarde en la noche con la música alta, tan alta que ni escuchó el timbre cuando le fui a pedir que bajara un poco. Al fin como a las dos de la madrugada dejo de arrastrar los armarios, y yo, ya tenía bastante sueño, así que me acosté en la habitación de Fatima, que es la más fresquita de la casa, ya ustedes saben el calor que hace en julio en las islas; pero no hice más que poner la cabeza en la almohada, y comenzó un ruidito que hacia vibrar la cama, y me fuí encogiendo en la cama y, ya estaba que cabía en una caja de fósforos, y un escalofrío me recorría la espalda de cabo a rabo … Tenía los pelos de punta, y el ruidito ahí, hasta que no pude más, y casi le tumbo la puerta a mi vecina… Por suerte, ya su marido estaba; pero puso cara de pocos amigos, al ver una gorda en bragas queriendo tumbar su puerta a tres de la madrugada, me dio lo que pudo para taparme( la verdad no mucho) y como pude en temblores le conté lo del ruidito, y cogio un palo para enfrentar el enemigo… y zas, levanto el colchón de un tirón… y ahí estaba, tan fresco como una lechuga, el dichoso consolador que había dado por perdido hacía más de un año… lo demás mejor ni se lo cuento.

Hergue Azul.

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