AMARNOS SIN TIEMPO

Me gusta vagar descalza por mis pensamientos, disfrutar del sutil aroma de los colores del invierno, y del canto alegre de los tomeguines del campo.

Andar a tientas al compás del silencio, y del silbido del viento cuando acuna ligero la copa de los sauces.

Caminar a la vera de los cuerpos celestes cuando oscurece, y compartir con las luciérnagas el encanto de las noches primaverales.

Ser prisionera del amor cuando es locura sana que aúna ideas, por más descabellada que estas sean.

Visitar los campos aliseos de su mano con los cuerpos desnudos, y gozar del amor como imortales, sin negarnos el dulce placer de amarnos sin tiempo.

©Hergue A.

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ANDA, VE!

Anda, ve!

Niégame cuanto quieras, niégale a todos que todavía me amas.

Miéntele a la vida.

No digas a nadie, que mueres por tenerme a tu vera.

Niégame que la pasión te abraza.

Miénteme con tu puñetera boca, que muere por besar mi boca.

Cuando tus ojos dicen, otra cosa.

Anda, ve!

Niégame cuanto quieras, castigame! con tu indiferencia vana, que las horas te espian, soñolientas cada madrugada; mientras con las estrellas hablas…

Miéntete! hasta que te lo creas.

Anda, ve!

Quema tu almohada para borrar mis huellas.

Arranca de un tajo, esta la pasión que en tu pecho aguarda.

Niégame, niégame si puedes!
Que soy la culpable, de tus lágrimas, de tus madrugadas en vela.

Anda, y ve!

© Hergue A.

TEJEDORA DE SUEÑOS

Me gusta soñar despierta y quedarme quieta, tendida sobre la tierra humeda con la mirada puesta en la luna.

Caminar descalza a hurtadillas, por los oscuros pasillos de las escarpadas simas.

Hurgar entre sus entresijos con la curiosidad de una niña, para darme de bruces con la vida.

Imaginar el corazón azul de las estrellas; mientras sirvo copas en una cantina, para escuchar sus penas.

Cabalgar los dragones de la muerte sobre una ciudad en ruinas, para salvar sus vidas.

Ser el pañuelo de una niña entre los escombros pérdida.

Ser barco sin brujula entre los rosales de la vida.

Gaviota de plata en el azul del cielo.

Don Quijote de la Mancha contra los molinos de viento, y amiga del anacoreta; pero por sobre todas las cosas, hacer realidad lo que popula en los sueños.

©Hergue A.

SI TU SUPIERAS

Si tú supieras amor, que cuando en ti pienso enmudecen las horas, y sólo vivo para soñarte a cada instante.

Si tú supieras que en mi sueño, te sueño libre cada madrugada,
y siendo parte de mí en cada aurora.

Qué cortas se me hacen las noches, para amarte a solas, para vivir este sentimiento que a mi pecho embarga.

Ay! amor, si tú no fueras… de otras y de tantas, y mi piel, fuera la única afortunada, de tenerte cada noche en la calidez de su alcoba.

Amor, qué feliz yo fuera! porque queriendo sin poder, mi piel te añora.

© Hergue A.

AMOR, LA PALABRA MÁGICA

Desde la escasa razón que me acompaña cuando mi corazón reclama su compañía, escribo sobre estas cuatro páginas con letra cursiva negrita lo que el me corazón grita.

Su nombre, su abreviado nombre de apenas dos sílabas, con A de amante, de amado, de amable… de amigo. AMOR, la palabra mágica, con él todo, sin él nada.

Nacimos para amarnos, estar juntos, vivirnos sin que nada, ni nadie se interponga en nuestro camino.

Así de simple y agudo es el destino “AMOR” sin fonemas ambiguos y con grafemas distintos, sólo cuatro letras que encierran tantos sinónimos compartidos.

Como querer, apego, pasión, ternura, cariño… Todos sentimientos de amor muy distintos, dignos todos, todos muy dignos! de ser humanamente vividos.

© Hergue A.

HE VUELTO

 

He vuelto sin nada que contarles,
sin un poema inédito para disfrutar su estreno.
He vuelto, simplemente porque he vuelto
a ser yo misma de nuevo, libre de miedos,
para escribir sin metáforas mis sentimientos,
para a gritar a pulmón abierto lo que siento,
lo que amo, y no lo niego,
lo que desprecio con asco en silencio.
lo que desmiento porque no es cierto,
lo que no escucho porque no quiero
y me importa un soberano carajo…
He vuelto sin más atuendos que la verdad en los ojos,
sin más misterios que mis pensamientos encontrados,
sin más zapatos, que mis viejos zapatos
maltratados por los guijarros del campo.
Con el cuerpo desnudo de tus manos,
sin más silencios callados.

© Hergue A.

 

ESPEJOS DE VIDA

Me eche a morir sobre la vida, sin reservas con tristeza lo confieso, sólo respiraba por inercia, sumida en un malicioso letargo de penas.

Y la vida no me dio naranjas, ni peras como todos piensan, no, la vida me dio una estocada certera con su afilada cuchilla, que me hizo levantar la vista, y me dijo – mira!

Tomó mi rostro entre sus frías manos, y me puso frente a su espejo, y no puedo dar crédito a lo que mis ojos vieron…

Unos ojos cansados y feos, casi muertos, que ya no son los mios, llenos de ocaso sin retorno, y un cuerpo holgado y viejo mutilado por los años.

Y es que he vivido tan poco, en tanto que quizás no me reconozco, en esos ojos, llenos de pesadumbre y miedo, ni en ese cuerpo flácido calcinado por los años, ni en este rictus amargo, que hoy esbozan mis labios.

© Hergue A.