YO ME QUIERO LIBRE

A veces prefiero encerrarme
en mi mutismo férreo, aislarme
en mi sepulcro de silencio,
para no romperme en mil pedazos.

Porque siento que me muero
cada segundo que vivo, sólo
por ser mujer en un mundo
que te mira con un monóculo.

En un mundo con cánones rígidos,
donde se nos mide con un metro
como si fuéramos simples troncos,
en el banco yerto de un aserradero.

En un mundo donde sólo importa
como luces con un vestido nuevo.
En un mundo con perjuicios absurdos
donde el físico cuenta más que la inteligencia.

Donde tenemos que vivir pendientes
de ridículos estándares de belleza,
para ser aceptadas como buenas…
Como si fuéramos muñecas de feria.

Mujeres de noventa, sesenta, noventa
como las de las revistas del kiosco,
y no, no es que ser modelo sea pecado,
ni presumir de un cuerpazo perfecto.

¿ A quién no le gustaría eso…?

Pero no todas podemos serlo, ni lo pretendemos,
sólo queremos ser mujeres libres como el viento
y que se nos respete y ame por lo que somos
sin avergonzarnos de ser talla extra sin reservas,
sin que nos pongan hirientes y ridículas etiquetas.

© Hergue A.

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ME NIEGO

Se acabó.
Se han marchitado
las margaritas.
Nunca seré poeta.
Sólo hay borrones de tinta
y poemas mediocres
en mi agenda,
y me niego a escribir
bazofia sin médula,
por mera complacencia
sin que sirva de algo,
al menos para mí misma,
antes prefiero
contar ovejas
mientras no duermo
o emborracharme con la tinta;
pero sobre todo,
me niego a escribir
lo que no sienta
que me grita
desde las entrañas,
lo que no me arda
cuando lo escupa,
lo que no me queme
en la boca,
lo que no me galope
en la sangre,
como una fiera salvaje.
Lo que no sirva de abono
para abrir nuevos senderos,
lo que no rinda su fruto
para ayudar a un enfermero,
para detener un desahucio,
para educar un retoño,
para ayudar a un abuelo…
Para detener este invierno
que nos deja mudos.

© Hergue A.

A VIDA

Cuando ya la tarde
comenzaba a perderse
entre las brumas
del lejano horizonte, me senté
concienzudamente
en mi rincón favorito,
y me busque sin verme
en cada gruta
de mi subconsciente,
en cada encriptada sima,
en cada borrosa nota
por mis manos escrita,
en cada palabra dicha
por voluntad propia, y hasta
en el marrón gris
de mis pupilas.

Me busque
en la esencia misma
de mi propia persona,
para ver si encontraba algo
que valiese la pena
para aferrarme a vida, y no,
no encontré nada
de lo que sentirme orgullosa, además
mi hermosa familia.

Volteé cada página
de una vida, vivida a penas,
y sólo encontré
para mi total vergüenza,
mentiras y más mentiras,
verdades contadas a medias,
esculpidas a consciencia
con metáforas bonitas,
para mantener vivas
las apariencias; mientras
yo estaba muerta.

También encontré
lágrimas y penas
secas sobre mis mejillas
que me minaron el alma
con sus malditas miserias;
por eso hoy, me declaro
territorio en guerra,
y esto será a vida,
a pulmón abierto,
a corazón pleno
como me diría Gloria,
en la dedicatoria
de su libro de versos,
o al más puro estilo
del último poeta de alcantarilla
que en pocos versos
dijo verdades como templos,
con su pluma en ristre, y su labia
cargada como un manchester.

© Hergue A.

ENTÉRATE MUJER

En medio de este caos
convulso y revuelto
que llamamos realidad,
que nos ametralla la esperanza,
yo simple mortal, me pregunto
¿De qué sirve
vivir buscando sin ver,
ventanas entre paredes altas?
¿De qué sirve
acomodarse en el confort
de una soledad
que te acompaña a medias?
¿De qué sirve
vivir enclaustrada,
entre aciagos
barrotes de nostalgia,
refugiada en la nada ?
Entérate mujer
que la vida se nos dio
para gastarla,
y si no encuentras
nada mejor que hacer,
sal mundo a patear latas…

© Hergue A.

NO QUISIERA

No quisiera escribir un soneto
de versos mustios y sin sentires
como un vergel seco, y sin flores
con el porte inútil de un abeto.

Ni quiero escribir un poema triste
como mazmorra sin sentimiento,
ni escupir amargado un lamento,
que ensalce a la dolorosa muerte.

Quiero ensalzar de sentir el verso
con lo más diáfano de un romance,
y que el poema, y el soneto canten
como el mejor sir de los jilgueros.

© Hergue A.

CUANDO LLEGASTE TÚ

Cuando pensé que estaba perdida
que no quedaba nada, llegaste tú,
como lluvia fresca nacida del alba
para llenar de verde mi esperanza.

Llegaste una mañana gris de invierno
completamente vestido de blanco,
como el canto sonoro de los pájaros
y el cielo se torno azul sin esperarlo.

Cubriste de perfumados azahares
las riberas de mis secamos campos
y el remanso triste mi solitario lago,
que moría de hastío sin poder evitarlo.

Sembraste frondosos rosales
donde hacía tiempo, no crecía nada.
Llovió de nuevo sobre la vaga nostalgia
finas grageas de verde esmeralda.

Doblaron alegres las pesadas campanas
que dormían colgadas en penoso silencio.
Titilaron gozosos los astros en el firmamento
y la luna me obsequio el mejor de sus besos.

17/01/2019, 14:58
© Hergue A.